Alabanza y Adoración

Podemos adorar a Dios sin usar las artes que acostumbramos a poner en práctica cuando nos reunimos en el Templo?
Muchas de las expresiones artísticas utilizadas, son solo arte si no están ejecutadas con un corazón rendido y con un espíritu correcto.
La  adoración tiene que ver con algo más, que  las notas musicales.
Si sos músico, cantante, pintor, actor o perteneces a un grupo de danza que sirve dentro del pueblo de Dios, te invito a leer este artículo muy interesante: LA IMPORTANCIA DE LA ADORACIÓN.

Si bien, en las iglesias de occidente utilizamos la música como expresión de adoración, y frecuentemente cuando  nos referimos a ella viene a nuestra mente una canción preferida. Es bueno saber que la adoración es más que música,  es la manifestación de un amor extremo por Dios. Se puede adorar sin música, y se pude hacer música sin que esta sea una adoración a Dios (los aspectos técnicos musicales, son muy importantes si es que expresamos adoración con ellos,  y eso será objeto de una próxima entrega en otra publicación).

Una Forma de Adorar a Dios


Estamos en un período de transformación profunda de las bellas artes dentro de la iglesia, si bien ya resulta innovador tener danzas dentro de una congregación creemos que algo más está comenzando a crearse en el corazón de los ministros y líderes de adoración, un proceso en que las coreografías están siendo llevadas a niveles excelentes junto con la música y la calidad interpretativa, tenemos que considerar que nuestros esquemas tradicionales de la danza deben ser quebrados para dar el siguiente paso.

El ministerio de adoración tiene una de las funciones más importantes dentro de la Iglesia; organizar, facilitar y motivar a la congregación a unificarse en adoración a nuestro Dios. Gran parte de este ministerio se enfoca en tres elementos de la adoración; la oración, música y demás artes.

Principalmente el ministerio de adoración tiene la responsabilidad de entrenar y animar a los miembros a rendir un culto con amor, agradecimiento y reverencia al Creador. Nuestra meta es adorar a Dios como él lo indica en Juan 4:24: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”