(PR. 31:25 - COL. 3:12)
Una de las primeras cosas de las que nos damos cuenta cuando conocemos a alguien es de la vestimenta. Nos fijamos si es prolija, si combinan los colores y hasta sabemos de qué clase social es.
La mujer Cristiana se viste de FUERZA, de estar poniendo por obra o práctica, y de estar viviendo la Palabra de Dios. Esto constituye su protección contra debilidades humanas. Su andar es firme, resistiendo al enemigo de su alma. ¡ESTA ROPA ES NOTABLE! ¡SE DAN CUENTA!
La mujer cristiana también se viste de FUERZA FISICA, ya que es Templo del Espíritu Santo. FUERZA MORAL, porque debe haber en nosotras una luz fuerte y resplandeciente a favor de las Leyes de Dios y su deseo para los humanos. Y FUERZA ESPIRITUAL, cuando nuestro andar es firme en el Señor, podremos vencer. Es poderosa para proveer calor a otros con frío y desanimados.
La mujer Cristiana se viste de HONOR, DIGNIDAD; una vestimenta que Glorifica a Dios. Es INTEGRA, SIN ORGULLO, completa de fidelidad en lo poco o en lo mucho. Es una característica tan obvia como el vestido o los zapatos.
La mujer Cristiana NO SE PREOCUPA DE LO PORVENIR, así vestida con esta ropa interior siempre triunfa sobre todo conflicto.
HERMANAS, RECUERDEN SIEMPRE VESTIRSE DE COMPASIÓN, AMOR, TERNURA, HUMILDAD, PACIENCIA, PERDÓN. ÉSTA ES NUESTRA VESTIMENTA Y LA VERDADERA BELLEZA ES LA DE HONRAR A DIOS MANTENIÉNDONOS FIELES A ÉL.
Rvda. MARÍA ESTER DE ROTELA
PRESIDENTA NACIONAL D.U.C.
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