Como ministros, el Señor nos ha puesto para servir, considerando que es también una función de privilegio.
En términos generales, una Cumbre es un encuentro de líderes en un punto geográfico para resolver problemas.
Para nosotros, es reunirnos en el Nombre de Jesús para ponernos de acuerdo a través de la oración.
De la manera que nuestros líderes de la Iglesia Primitiva persistían en la oración, de la misma manera nosotros persistiremos en el 2012 teniendo en cuenta que:
La oración como cuerpo y sobre todo cuando participan en ella los pastores y líderes, sacude las estructuras del infierno y desatan las bendiciones celestiales.
Las dos Cumbres programadas, contendrán los mismos propósitos de levantar altares en el orden personal, familiar y ministerial.
La visión nacional no es que solamente se entienda el programa institucional, sino que el encuentro en oración renueve la espiritualidad, aplique dinamismo a la misión y conduzca a la excelencia del trabajo produciendo cambios que exalten la Gloria de Dios.