Amamos las promesas porque ellas nos dan ánimo en medio de la adversidad, dolor o quebranto o simplemente cuando ya nos sentimos como estancados.
Amamos las promesas porque ellas nos dan ánimo en medio de la adversidad, dolor o quebranto o simplemente cuando ya nos sentimos como estancados.
En la noche oscura soplaba el viento en forma recia e inclemente a la orilla del mar. La experiencia vivida en el naufragio había sido supremamente traumática. Era necesario calentarse mientras se ordenaban las ideas acerca de que nuevo paso tomar. Que mejor que encender una fogata.